16/11/10

Icetown (secretos de Estado)

Hacia tiempo que los habitantes de Icetown sospechaban que algo estaba ocurriendo en su pequeña localidad. No era normal que a pesar del calor reinante, en los últimos meses, el hielo que formaba la pequeña aldea no se derritiera.
Al principio habían tenido miedo, mucho miedo. Temor a perder sus casas, sus tiendas, la pequeña iglesia, la consulta del médico, todas las construcciones de Icetown, pues como el nombre del pueblo indicaba, estaban completamente construidas con bloques de hielo. Pero pasaron los días, las semanas e incluso los meses y a pesar de que el calor era cada vez más asfixiante, los edificios de la aldea resistían perfectamente no perdiendo ni un ápice de su frío original.

Icetwon estaba gobernado por un consejo de ancianos, aquellas personas de mayor edad, el menor de los cuales rondaba los 300 años, y de mayor sabiduría. Todos ellos juraban un pacto de estado cuando tomaban cargo de su posición dentro del consejo de ancianos. Nadie, excepto los integrantes del consejo, conocía cual era ese pacto de estado. Era algo secreto protegido por las estrictas leyes de armonía que regían el pueblo.

Los pueblos vecinos les envidiaban. Hubieran querido para ellos la armonía reinante entre los vecinos de Icetown, nunca una discusión, nunca una mala palabra, todo se arreglaba con el diálogo, aunque la verdad es que nunca había nada que arreglar.
También envidiaban las construcciones que tenían, capaces de soportar aquellas altas temperaturas sin tan solo tambalearse, cuando las suyas se habían derretido en la primera semana de calor. Ignoraban que eso producía una gran inquietud a los habitantes de Icetown, que tampoco entendían que pasaba pero intuían que nada bueno podía ser.

A medida que pasaban los meses y el calor aumentaba la mayoría de pueblos de la comarca vieron como sus edificaciones iban sucumbiendo al cambio de clima, tuvieron que cambiar el hielo por materiales que resistieran al calor, como la arcilla. La fisonomía de la comarca cambió casi por completo. Solo Icetown seguía como siempre.

Había pasado casi un año desde el brusco cambio climático. El consejo comarcal, formado por los ancianos de mayor edad y sabiduría de cada Consejo de Ancianos, se reunió con carácter urgente, acudieron todos sus miembros a excepción del anciano que procedía de Icetown, no le habían convocado. Decidieron que tenían que obligar ala Consejo de Ancianos de Icetown a explicarles que ocurría.
A pesar de ser un secreto, que solo los ancianos del Consejo conocían, estos estaban obligados a rendir cuentas ante el Consejo Comarcal. No tuvieron más remedio que contarles su secreto de estado, aquel que juraban al tomar cargo.

Hacía años que habían vendido su voluntad al Señor del Clima a cambio de que les protegiera de los cambios climáticos. Este devolvía la voluntad al anciano más sabio, para que pudiera rendir cuentas ante el Consejo Comarcal. Era por eso que sus edificios se mantenían intactos por la misma razón los habitantes de Icetown nunca discutían, eran autómatas sin voluntad propia.

1 Pensamientos:

Eingel dijo...

merece la pena el precio pagado?

Besoooos