14/10/10

El pequeño cofre (secretos de familia)


Sabia que hacia tiempo que debía haberlo hecho, posponerlo más no servía para nada, si acaso solo para mortificarse aun más.


Puso el pequeño cofre de piel negra sobre la mesa de la cocina. Lo miro de soslayo, imaginando lo que en su interior había. Lo sabía, había sido un secreto a voces durante años, conocido por todos. Solo faltaba abrir el cofre y tener la confirmación oficial.


Se acerco a la cafetera y comprobó que estaba encendida, manteniendo caliente el negro líquido. Se sirvió un mug casi lleno, solo añadió unas gotas de leche para romper el color. Mientras removía el azúcar se sentó en la silla que había situada en el extremo opuesto de la mesa. Tenía el cofre ante ella, desafiante. Sabiéndose poseedor de una verdad escondida durante años con una crueldad infinita. Saberlo antes le habría dado la fuerza necesaria para empezar de nuevo, sin remordimientos, dando un portazo que hiciera temblar los cimientos podridos de una familia que no era tal, que solo era una farsa, una comparsa muy bien orquestada. Pero la directora de orquesta había fallecido y con ella desaparecía esa mentira, cruel y dolorosa, tejida a lo largo de toda una vida.


Era el momento de enfrentarse a la verdad, de saber de una vez por todas quien era en realidad. Se acerco el cofre hasta tenerlo ante ella. Con cuidado levanto la tapa dejando a la vista su contenido. Papeles, solo papeles, pero uno de ellos era, para ella, más valiosos que la mayor fortuna del mundo.


Los fue sacando uno a uno, con cuidado, con miedo a dañarlos. Ojeo por encima los documentos que no tenían interés alguno en aquel momento. Era el último, protegido por una funda de plástico yacía escondido en el fondo del viejo baúl.


El certificado de adopción estaba ante ella, ahora ya era oficial, no pertenecía a esa familia, no era su madre y por eso nunca se había comportado como tal. Respiró aliviada, sabía lo que tenía que hacer. Era hora de empezar una nueva vida. Aun no era tarde para ella. Había vuelto a nacer.

1 Pensamientos:

Eingel dijo...

mmm...

la verdad es que no sé si es necesario constatar esa clase de secretos para poder empezar de nuevo.

Besooooos